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5 rutinas para conservar tras la pandemia

La cuarentena es un tiempo para atreverse

Hoy quiero hablarte de un tema que ha marcado nuestras vidas en el último tiempo, pero desde un ángulo propositivo que más adelante te explicaré. Uff…la pandemia. ¿Te imaginaste algún día vivir algo así? Quizá no muchos lo hicimos más allá de lo que conocemos por la historia ¡o por las películas! Y no hay una respuesta única ni fácil ante la encrucijada en la que nos encontramos. Todos la hemos padecido en menor o mayor medida y muchos requerirán tiempo y trabajo para resanar algunas heridas.

Pero mi idea con este artículo, es observar el lado rescatable de este momento que muchos han tildado como “crisis”, ese concepto que asociamos a un estado de alerta o peligro, sin embargo es interesante fijarse en sus raíces… “Krisis” en griego significa decisión”. No sé si te suene la frase del filósofo Eugenio Trias que dice  “…las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra”. La Real Academia por su parte, define crisis como  un “cambio profundo y de consecuencias importantes en un proceso o una situación, o en la manera en que estos son apreciados”.

En conclusión puedo decirte que las crisis implican sí, un cambio profundo, algo que quizá se rompe y que te obliga a pensar, analizar o reflexionar para tomar una nueva decisión o abrir un nuevo camino.  Como ves, no es algo necesariamente negativo. Y a propósito de ello, te quiero compartir una serie de situaciones, rutinas y reflexiones que probablemente hayas tenido, como yo, durante el confinamiento y que sin duda vale la pena conservar o tomar en cuenta para aplicar en la “nueva normalidad”:

1- ¡Atrévete a tomar nuevas decisiones!

Volver a la “normalidad” no significa regresar al mismo punto. Siempre se puede tomar una ruta alternativa, en lugar de aferrarse a la solución de siempre. Además, es normal que una situación tan inusual como la pandemia provoque cambios o resignificaciones en nuestros objetivos. Debemos comenzar por aceptarlos y tomar las oportunidades que traen dichos cambios. Es verdad que a veces da un poco de temor reabrir la puerta y asomarse por la rendija: quizá hemos visto deconstruida esa realidad a la que estábamos [email protected], incluso vimos perdidas algunas libertades elementales; pero como dice la Sra. Rose, esa sabia mujer que tengo por vecina: la mejor forma de afrontar los miedos es entrar en acción. La acción cura el miedo y siempre será recomendable dar un primer paso hacia ello.

Tomar decisiones es la base del empoderamiento. Es bueno recordar que las últimas decisiones sobre nuestros sueños, aspiraciones y ambiciones, así como los ajustes que hagamos, dependen únicamente de [email protected]  No podemos dejarle nuestro futuro a nadie, porque es algo que nos pertenece. ¿Y si de lo que se trata este momento es de abrir nuevas vías y no tanto de aferrarse a las antiguas? ¡Confía!

2- Bienvenida la introspección

El confinamiento con sus pros y sus contras, nos ha brindado la oportunidad de bajar un poco el ritmo, nos ha dado un espacio inédito para hacer introspección y con ello, la posibilidad de observar qué aspectos de nuestra vida están en armonía y qué aspectos requieren reordenarse. ¡Esa información es valiosísima! No hay que echarla en saco roto, conectarte con tu mundo interior, incluyendo esos rincones oscuros de los que a veces rehuimos, es una forma muy saludable de conocerse, quererse, crecer y avanzar.

¿No sabes cómo empezar? Hazte las siguientes preguntas sin juzgarte, no te fuerces si la respuesta no es inmediata. Puedes escribirlo si prefieres: ¿Cómo te defines? Cuáles son tus virtudes y tus defectos? ¿Tienes alguna carencia, dolor o pregunta sin responder dentro de ti?  ¿Cómo has superado el dolor? ¿Cambiarías algo de ti? ¿Con qué personas conectas y con cuáles no? ¿Qué te produce miedo? ¿Tienes algún sentimiento de culpa o enojo? ¿De dónde proviene? ¿Qué rutinas te hacen bien? ¿Necesitas desafiarte en algún sentido para sentirte valiosa? ¿Hay algo que sientes que te ata? ¿Cómo podrías solucionarlo?

3- Los hábitos saludables llegaron para quedarse

“Mens sana in corpore sano”. Dotar a nuestro cuerpo de una protección extra está al alcance de todos. Hay hábitos que muchos retomamos o que al menos le tomamos el peso suficiente. Para nadie es novedad que hoy todos los esfuerzos estén concentrados en mantener la salud. Hay 3 hábitos que hoy pueden constituir nuestra armadura y escudo personal:

  • Sueño de calidad. ¡A dormir bien! Sin un descanso adecuado se pierde la estabilidad biológica necesaria para la vida, el desarrollo y el aprendizaje. La combinación de estrés y escasa actividad física da como resultado una alteración inmediata en las fases del sueño. Desafortunadamente muchos hemos sufrido desfases durante la contingencia en el intento de adaptarnos adecuadamente en el teletrabajo o la escuela en línea. ¿Cómo solucionarlo? ¡Agendando! Puede parecer muy obvio pero notarás cómo ayuda escribir tus horarios para despertar, desayunar, realizar labores del hogar, actividades físicas y hora de dormir. También es necesario permitirse horas libres y dejar los fines de semana para realizar actividades recreativas o lúdicas.
  • Alimentación balanceada. Otro asunto que contribuye en las alteraciones del sueño es procurar una alimentación baja en nutrientes, pero lo que es peor, afecta directamente al sistema inmunológico. Obtener una dieta sana, variada y suficiente implica contemplar proteínas, carbohidratos, granos, tomar de 2 a 3 litros de agua y todo alimento rico en vitaminas y minerales, cuyo beneficio se verá reflejado en el correcto funcionamiento del metabolismo. Si está entre tus posibilidades siempre será recomendable ver a un nutriólogo que revise tus necesidades particulares, pero también puedes comenzar echando un vistazo en la web donde puedes encontrar diversos consejos de nutrición y dietas saludables, como la mediterránea.
  • Actividad física. Confinamiento y escuela o trabajo a distancia provocaron, lamentablemente, una tendencia a la baja en la movilidad general. En algunos países se calculó una caída del 70% en la actividad física lo cual se traduce en un aumento de estrés, ansiedad y depresión. Ahora sabemos que no hay pretexto suficiente, pues tan solo necesitas un pequeño rincón dentro de tu hogar y la voluntad de mover un poco el esqueleto. ¿Alternativas? Te recomiendo un par de apps que trabajan con entrenamientos gratuitos basados en tu capacidad física, peso y estatura, sin la necesidad de cosas adicionales para hacer los ejercicios: Adidas Training y Nike Training.

4- Que perdure el nuevo sentido de comunidad

Se dice que tras periodos extensos de alerta y aislamiento se despierta en las personas un instinto de supervivencia que incluye el deseo de sobrellevar la situación preocupándose por el que está al lado. Es así como prosperaron los primeros seres humanos, que atrapados en un entorno hostil, comenzaron a cooperar entre ellos.

Ahora que estamos sitiados de nuevo por la naturaleza y aislados en comunidades pequeñas, nuestros instintos de supervivencia y solidaridad resurgen. Este fenómeno se llama “conducta prosocial” y consiste en verificar el bienestar de los vecinos, preocuparse por los necesitados, cocinar para los amigos…

Este comportamiento, no solo refleja un altruismo consciente, sino un crecimiento emocional más profundo que puede permanecer aún después de una crisis. Es verdad que mucho de lo que sucede a nuestro alrededor nos sobrepasa, pero seguimos siendo capaces de hacer mucho desde nuestro pequeño rincón del mundo, en nuestra esfera de influencia, te doy algunas ideas:

  • Acompaña a los adultos mayores. Tus padres, tus abuelos, quizá tus vecinos… Los adultos mayores son una de las poblaciones más vulnerables, como sabrás, han sido los más castigados en sus actividades del día a día,  por ello es básico intentar mantener una interacción social para contrarrestar su posible soledad, ansiedad u otros padecimientos generados por estrés,  que puedan desarrollar con el encierro. La idea no es ponerlos en riesgo, pero puedes buscar formas alternativas de compartir y aprovechar el tiempo facilitándoles una nueva rutina, enseñándoles el uso de tecnologías, practicando juegos, actividades manuales o físicas, con su debida protección y distancia, pero en conjunto.
  • Conciencia plena en el cuidado del medio ambiente: Una de las grandes lecciones de este tiempo ha sido darnos cuenta de que no podemos vivir al margen del cuidado del planeta. Está claro que no somos una especie capaz de controlarlo todo, la crisis nos ha enseñado que tan solo somos una pequeña parte de algo mucho más grande. En pocos días hemos visto cómo los animales han tomado parques y calles, cómo los ríos y el aire han fluido más limpios que nunca… Es de admirar cómo la naturaleza ha mostrado su poder de recuperación y su fuerza. Reciclar, cultivar, preferir productos frescos locales…hay muchas formas de seguir colaborando con la naturaleza poniendo nuestro granito de arena.
  • Solidaridad a manos llenas.  El confinamiento ha democratizado la sensación de aislamiento y ha dejado claro que somos seres interdependientes, pero hay muchas formas más de mostrar nuestra solidaridad, acompañamiento y empatía con el mundo, aún en estas condiciones. Apoyar con alimentos no perecederos, ropa o medicina a quien menos tiene; ofrecer apoyo y escuchar a los que han perdido seres queridos; ayudar con sus compras al anciano; cederle el asiento al personal médico en el transporte público; llamar a aquel pariente que hace años no frecuentas…cualquier gesto se agradece y se multiplica enormemente en un momento como este. Ojalá perdure el sentido de comunidad por mucho más tiempo.

5- ¡Cultiva la gratitud!

La pandemia ha provocado que muchos hagan o un viaje de vuelta hacia lo más esencial. Ha logrado que muchos reconectemos y descubramos la felicidad escondida en los detalles sencillos. Quizá hemos pasado de vacacionar en otras latitudes a encontrar belleza en la terraza de nuestro hogar. O probablemente hemos reemplazado aquel platillo de restaurante por uno hecho con los ingredientes de casa ¡y que tiene el mismo y delicioso sabor! Tenemos por delante la oportunidad de no perder esta nueva mirada de mayor aprecio y agradecimiento hacia los pequeños detalles que conforman una vida. Algunos habrán aprendido a disfrutar no solo los resultados, sino del proceso; otros se han concentrado más en el ser que en el hacer. ¿Qué cosas descubres, confirmas y agradeces hoy?

Te invito a escribir en tu diario todo aquello que apreciabas previo al confinamiento: los abrazos, las fiestas, las vacaciones, los abuelos de visita en casa, un concierto, sentarte en el parque con un buen libro, dar la mano sin miedo… Luego elabora una lista de lo que agradeces durante el confinamiento: la compañía de la familia, tener un techo, la oportunidad de comunicarte mediante los recursos tecnológicos, vivir sin correr de un lado a otro…Y por último, adelántate al desconfinamiento y escribe aquello que quieres conservar para tu nueva normalidad, no olvides poner el por qué y agradece nuevamente por los aprendizajes que te ha dejado esta experiencia.

A lo largo de la historia, eventos como las pandemias han forzado a los seres humanos a romper con el pasado y reconfigurar un nuevo y mejor futuro, bueno, pues esta pandemia no es diferente. Es un portal, un puente entre un mundo y el que viene después. La pregunta es: ¿quién quieres ser cuando atravieses la puerta?

Pascualina

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