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Blinda tu autoestima en tiempos de redes sociales

Relaciónate de forma saludable con las RRSS

Las redes sociales pueden ser entretenidas, emocionantes e incluso útiles. Pero a veces el uso de las tecnologías pareciera estar ideando un patrón de “vida perfecta”: el mejor cuerpo, el platillo más apetitoso, la mascota más linda, el oufit mas hermoso…Todo el mundo pareciera estar teniendo el mejor día de su vida, ¡todo el tiempo!

Es natural tener la necesidad de sentirte reconocid@ o de saber que perteneces a un grupo, pero muchas veces, cuando sientes o ves que no perteneces corres el riesgo de modificar ciertas conductas con tal de sentir que “encajas” lo que lo lleva a formarse una autoestima falsa. Y acá viene el peligro: esa falsa autoestima dependerá de la cantidad de comentarios, “likes” y seguidores que se obtengan. ¿Vale la pena?

Hay que aclarar que no existen redes sociales buenas ni malas. Y tampoco es perjudicial publicar fotos o situaciones. Quizá el asunto está en cómo las dejamos influir para nuestra propia vida o autopercepción. A veces esas vidas “maravillosas” solo potencian dudas infundadas sobre nosotr@s mism@s. Pareciera como si todos tuvieran todo bajo control, menos un@.

Por ello me interesaba preparar este post. También hay formas saludables de relacionarse con las RRSS,  y sobre todo, de seguir construyendo una autoestima fuerte que no se moldeé por la información que recibimos a diario. A continuación te comparto algunos puntos a tomar en cuenta:

¡No te compares! Es frecuente que nos comparemos con los demás, porque vivimos en una sociedad que premia a las personas con dinero y éxito. La comparación solo incrementa la ansiedad en nosotros y produce que nuestra autoestima se ve afectada. Debemos reeducarnos para evitar esta forma de pensamiento.Recuerda que mucho de lo que vemos en redes se trata de publicidad con estándares truqueados e irreales. Nuestro esfuerzo y alcances reales son los que verdaderamente cuenta.

Conócete a fondo. Para que tu autoestima no se vea afectada por la avalancha de publicaciones “perfectas” que vemos día a día en nuestras redes, es importante autoevaluarnos y conocernos bien. ¡Y con ello no me refiero a juzgarnos! Identificar quién eres incluye ser consciente de que eres imperfect@ y saber que eso está perfectamente bien.  En realidad nadie es perfect@ , todos tenemos cualidades y aspectos a reforzar en nuestra forma de ser y actuar, la buena noticia es que cuando lo tomas en cuenta, buscar la aceptación de los demás pasa a un segundo plano.

El perfeccionismo afecta negativamente a nuestro equilibrio emocional. Aceptar tus imperfecciones y verlas como algo normal, ¡te hace libre! Despídete de la ansiedad por ser o no ser, ya no necesitas malgastar esa energía mental en estos pensamientos que a la larga te provocan una gran fatiga emocional.

En RRSS no todo es lo que parece ser.  A veceslos estándares imposibles no los establecen solo celebridades e influencers, sino compañeros de clase y amig@s. Hay que ser muy conscientes de que las redes sociales permiten “editar”, permitiendo que la vida de alguien parezca la imagen más importante de una película que muestran solo los mejores momentos.

No obstante, los esfuerzos, las dificultades y los aspectos meramente ordinarios de la vida cotidiana son ocultados. La realidad es que detrás de la cortina digital muchos luchan con sus emociones (¡y es normal!). Solo basta saber que verse vulnerables no es una opción muy popular en el mundo de las redes sociales.

Y por ello se vale cuestionar lo que vemos…

En este tiempo es importante pensar “fuera de la caja” o volverse más crítico con los contenidos digitales. Las cosas que suceden en línea desde un “me gusta”, hasta peleas, rupturas amorosas y comentarios negativos de “haters” parecen muy reales, pero hay que tomarles su verdadero peso. ¿Mi consejo? No te lo tomes tan en serio y recuerda que siempre hay que confiar en las personas, no en las imágenes.

Tú mism@ puedes hacer el ejercicio de preguntarte si ese amigo es realmente así como que se muestra en línea. Muchos adoptan personalidades más extrovertidas, agresivas o desinhibidas resguardándose tras el celular o el computador.  ¿Te has preguntado si tú eres la misma o el mismo que se muestra en línea? Si crees que no, podrías preguntarte por qué te es tan importante recibir un “like”,  si te sientes mejor o peor después de mirar las redes sociales y cuál es tu propósito al publicar determinada foto.

Desintoxícate unos días. Si crees que mirar las redes afecta tú ánimo o te produce frustración quizá es un buen momento para tomarte unas vacaciones del mundo digital por el tiempo que consideres necesario. Quizá te parezca cosa del pasado, pero sigue siendo muy sano (¡y divertido!) cambiar el chip digital por un paseo al aire libre, un deporte, un hobbie, una escapada en medio de la naturaleza…quizá prefieras ver tu serie favorita o pasar un tiempo de calidad con amig@s o familia. Si confirmas que ese tiempo te ha ayudado a sentirte mejor, podrías convertir la desconexión en algo habitual.

No solo que está bien fallar, sino que también está bien mostrarlo. Para sentirse bien con uno mismo ante el bombardeo de “imágenes exitosas” que nos muestra el mundo digital, es importante ser consciente de la importancia de otros aspectos de la vida, tales como el fracaso. Sí, los fracasos existen y contrario a lo que nos muestran las redes, ¡son necesarios!

El fracaso es parte de cómo aprendemos a tener éxito, así que no hay nada de qué avergonzarse. Te invito a qué le preguntes a esa persona que admiras, y en la que tienes confianza, sobre alguna experiencia en la que las cosas no salieron como las planeó y cómo logró aceptarlo. Quizá tu mism@ te puedas acordar de algún proyecto fallido y el qué hiciste para salir adelante.

Conclusión

Es verdad que las redes sociales pueden ayudarnos a la hora de comunicarnos. Subir  u observar imágenes también son formas sanas de expresión siempre y cuando no nos dañen a nosotros o a terceros. Es verdad, están presentes en nuestras vidas, pero NO son la base y es necesario evitar tomarlas como un modelo que influya en nuestro estilo de vida.

¿Necesitamos la aprobación de gente que no vemos a menudo para sentir que nuestra vida es emocionante? ¡La verdadera felicidad radica en sentirse bien contigo mism@ y tu entorno! Por ello es primordial aprender a desarrollar la confianza necesaria para aceptarte, con todo y imperfecciones, para mantenerte a salvo y saludable.

Deja de seguir aquellas cuentas que puedan afectar tu percepción de una “vida normal”. No olvides que las redes sociales solo son un mundo virtual, la esencia de un ser humano va más allá de una simple imagen. Nuestra forma de ser y actuar no depende de las cosas que publiquemos en nuestras redes y tampoco de lo que los demás expresen. Tú vales por quien eres.

¡Disfruta la vida! Acéptate y aprende a reconocer las cosas importantes y las que no lo son.

Pascualina.

Relaciónate de forma saludable con las RRSS

Las redes sociales pueden ser entretenidas, emocionantes e incluso útiles. Pero a veces el uso de las tecnologías pareciera estar ideando un patrón de “vida perfecta”: el mejor cuerpo, el platillo más apetitoso, la mascota más linda, el oufit mas hermoso…Todo el mundo pareciera estar teniendo el mejor día de su vida, ¡todo el tiempo!

Es natural tener la necesidad de sentirte reconocid@ o de saber que perteneces a un grupo, pero muchas veces, cuando sientes o ves que no perteneces corres el riesgo de modificar ciertas conductas con tal de sentir que “encajas” lo que lo lleva a formarse una autoestima falsa. Y acá viene el peligro: esa falsa autoestima dependerá de la cantidad de comentarios, “likes” y seguidores que se obtengan. ¿Vale la pena?

Hay que aclarar que no existen redes sociales buenas ni malas. Y tampoco es perjudicial publicar fotos o situaciones. Quizá el asunto está en cómo las dejamos influir para nuestra propia vida o autopercepción. A veces esas vidas “maravillosas” solo potencian dudas infundadas sobre nosotr@s mism@s. Pareciera como si todos tuvieran todo bajo control, menos un@.

Por ello me interesaba preparar este post. También hay formas saludables de relacionarse con las RRSS,  y sobre todo, de seguir construyendo una autoestima fuerte que no se moldeé por la información que recibimos a diario. A continuación te comparto algunos puntos a tomar en cuenta:

¡No te compares! Es frecuente que nos comparemos con los demás, porque vivimos en una sociedad que premia a las personas con dinero y éxito. La comparación solo incrementa la ansiedad en nosotros y produce que nuestra autoestima se ve afectada. Debemos reeducarnos para evitar esta forma de pensamiento.Recuerda que mucho de lo que vemos en redes se trata de publicidad con estándares truqueados e irreales. Nuestro esfuerzo y alcances reales son los que verdaderamente cuenta.

Conócete a fondo. Para que tu autoestima no se vea afectada por la avalancha de publicaciones “perfectas” que vemos día a día en nuestras redes, es importante autoevaluarnos y conocernos bien. ¡Y con ello no me refiero a juzgarnos! Identificar quién eres incluye ser consciente de que eres imperfect@ y saber que eso está perfectamente bien.  En realidad nadie es perfect@ , todos tenemos cualidades y aspectos a reforzar en nuestra forma de ser y actuar, la buena noticia es que cuando lo tomas en cuenta, buscar la aceptación de los demás pasa a un segundo plano.

El perfeccionismo afecta negativamente a nuestro equilibrio emocional. Aceptar tus imperfecciones y verlas como algo normal, ¡te hace libre! Despídete de la ansiedad por ser o no ser, ya no necesitas malgastar esa energía mental en estos pensamientos que a la larga te provocan una gran fatiga emocional.

En RRSS no todo es lo que parece ser.  A veceslos estándares imposibles no los establecen solo celebridades e influencers, sino compañeros de clase y amig@s. Hay que ser muy conscientes de que las redes sociales permiten “editar”, permitiendo que la vida de alguien parezca la imagen más importante de una película que muestran solo los mejores momentos.

No obstante, los esfuerzos, las dificultades y los aspectos meramente ordinarios de la vida cotidiana son ocultados. La realidad es que detrás de la cortina digital muchos luchan con sus emociones (¡y es normal!). Solo basta saber que verse vulnerables no es una opción muy popular en el mundo de las redes sociales.

Y por ello se vale cuestionar lo que vemos…

En este tiempo es importante pensar “fuera de la caja” o volverse más crítico con los contenidos digitales. Las cosas que suceden en línea desde un “me gusta”, hasta peleas, rupturas amorosas y comentarios negativos de “haters” parecen muy reales, pero hay que tomarles su verdadero peso. ¿Mi consejo? No te lo tomes tan en serio y recuerda que siempre hay que confiar en las personas, no en las imágenes.

Tú mism@ puedes hacer el ejercicio de preguntarte si ese amigo es realmente así como que se muestra en línea. Muchos adoptan personalidades más extrovertidas, agresivas o desinhibidas resguardándose tras el celular o el computador.  ¿Te has preguntado si tú eres la misma o el mismo que se muestra en línea? Si crees que no, podrías preguntarte por qué te es tan importante recibir un “like”,  si te sientes mejor o peor después de mirar las redes sociales y cuál es tu propósito al publicar determinada foto.

Desintoxícate unos días. Si crees que mirar las redes afecta tú ánimo o te produce frustración quizá es un buen momento para tomarte unas vacaciones del mundo digital por el tiempo que consideres necesario. Quizá te parezca cosa del pasado, pero sigue siendo muy sano (¡y divertido!) cambiar el chip digital por un paseo al aire libre, un deporte, un hobbie, una escapada en medio de la naturaleza…quizá prefieras ver tu serie favorita o pasar un tiempo de calidad con amig@s o familia. Si confirmas que ese tiempo te ha ayudado a sentirte mejor, podrías convertir la desconexión en algo habitual.

No solo que está bien fallar, sino que también está bien mostrarlo. Para sentirse bien con uno mismo ante el bombardeo de “imágenes exitosas” que nos muestra el mundo digital, es importante ser consciente de la importancia de otros aspectos de la vida, tales como el fracaso. Sí, los fracasos existen y contrario a lo que nos muestran las redes, ¡son necesarios!

El fracaso es parte de cómo aprendemos a tener éxito, así que no hay nada de qué avergonzarse. Te invito a qué le preguntes a esa persona que admiras, y en la que tienes confianza, sobre alguna experiencia en la que las cosas no salieron como las planeó y cómo logró aceptarlo. Quizá tu mism@ te puedas acordar de algún proyecto fallido y el qué hiciste para salir adelante.

Conclusión

Es verdad que las redes sociales pueden ayudarnos a la hora de comunicarnos. Subir  u observar imágenes también son formas sanas de expresión siempre y cuando no nos dañen a nosotros o a terceros. Es verdad, están presentes en nuestras vidas, pero NO son la base y es necesario evitar tomarlas como un modelo que influya en nuestro estilo de vida.

¿Necesitamos la aprobación de gente que no vemos a menudo para sentir que nuestra vida es emocionante? ¡La verdadera felicidad radica en sentirse bien contigo mism@ y tu entorno! Por ello es primordial aprender a desarrollar la confianza necesaria para aceptarte, con todo y imperfecciones, para mantenerte a salvo y saludable.

Deja de seguir aquellas cuentas que puedan afectar tu percepción de una “vida normal”. No olvides que las redes sociales solo son un mundo virtual, la esencia de un ser humano va más allá de una simple imagen. Nuestra forma de ser y actuar no depende de las cosas que publiquemos en nuestras redes y tampoco de lo que los demás expresen. Tú vales por quien eres.

¡Disfruta la vida! Acéptate y aprende a reconocer las cosas importantes y las que no lo son.

Pascualina.

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