Volver a blogs

 Comienza el 2022 viviendo el aquí y el ahora

5 claves que te ayudarán a centrarte en el presente

Tantos pensamientos ruedan por nuestra cabeza…¿Te has sorprendido pensando si pasarás o no el próximo examen? ¿Si algún día encontrarás el amor verdadero o serás decepcionad@? ¿En algún error del pasado que te avergüenza? ¿En lo que debiste haber hecho hace tantos años?

Alto… ¿Dónde estás cuando no estás?

Por lo menos no en el presente. Pareciera que no hay tiempo de estar en el aquí y en el ahora. Al menos una buena parte de tu presente se la dedicas a pensar en el pasado o en el futuro. Y mientras tanto, ¡la vida sigue avanzando!

Lo cierto es que el presente siempre está contigo, de hecho es lo único que verdaderamente existe. No obstante pareciera que solo caemos en cuenta de ello cuando pasamos por una emoción o un evento fuerte que de una bofetada nos ubique en donde estamos.

¿No sería mejor detener un poco y disfrutar del momento? Sé que suena fácil pero en este mundo donde reina la inmediatez y la exigencia (a veces auto impuesta) a veces no es tan fácil.  Volver al aquí y al ahora requiere de tomar consciencia y hay ciertas claves que hoy te quiero compartir (y que yo sigo practicando!):

Practica centrar la atención con actividades simples

¡Se trata de sentir más y pensar menos! Podrías comenzar disfrutando con todos tus sentidos una experiencia simple: siéntate en la banca de un parque y céntrate en lo que ves, lo que escuchas, lo que hueles, lo que tocas, etc.

Sigue probando quizá con una comida especial, una canción, un atardecer,  un paseo…intenta no juzgar ni valorar, simplemente sentir. Es normal que tu mente tienda a la costumbre de irse por la tangente o de criticar, si lo notas ¡vuelve al presente, y no analices más!

Sigue practicando y te sorprenderá ver lo rápido que se esfuman los pensamientos automáticos cuando nuestra consciencia se centra con una tarea concreta. La meditación no dista mucho de las tareas anteriores, es una técnica muy poderosa que te puede aportar enormes beneficios para centrarnos y vivir el presente.

Deja ir al pasado y libérate de las culpas…

A veces le damos mil vueltas a preocupaciones, suposiciones, experiencias negativas del ayer, cuando realmente podríamos liberarlos. Con la repetición de pensamientos solo logramos atraparlos en la mente en una especie de bucle interminable. Si te quieres quedar con algo del ayer, que sea solo el aprendizaje de aquella experiencia.

Cuando te sorprendas a ti mism@ rebobinando una escena de tu pasado, piensa realmente lo que estás dejando de vivir en ese instante por retrotraerte a algo que ya no está y que no se puede modificar. Vuelve a tierra, lo que ocurre aquí y ahora es lo único real, el resto ya no existe.

Permítete irte y volver. Simplemente redirige tu foco de nuevo al instante presente, sin más.

¡Haz espacio para los momentos de disfrute!

Quizás te hayas sumergido en una rutina de exigencias y obligaciones. Estudiar, comer, dormir, estudiar, comer, dormir… No te olvides que los momentos de esparcimiento y relax también son necesarios. Quizá una escapada a la naturaleza, practicar algún deporte o esa clase de baile que has pospuesto tanto…

Detente un poco, observa cómo están transcurriendo las cosas y reescribe tus prioridades. No digo que dejes tus responsabilidades de lado, pero sí que es posible reorganizarte para encontrar ese equilibrio que dé paso a tu bienestar y que te de chance de aprovechar todos los momentos.

Rescata algún instante para tu desconexión, deja que tu mente se vacíe, sin juzgarte por ello. Los paréntesis en los que dejamos de ser productivos, sirven para relacionarte con el mundo y con los otros, tal y como eres. Quizá escuches esa vocecilla resistente que te susurrará “¡deja de perder el tiempo!” pero siempre puedes replicarle: “al contrario, estoy ganando consciencia de ser y estar y no hay ninguna pérdida en ello”.

Disfruta el proceso

Ponerse objetivos y planear cada paso necesario para alcanzarlos siempre será beneficioso si persigues hacer un cambio para mejorar o evolucionar. No obstante, a veces nos centramos tanto en esa meta a futuro que olvidamos el proceso y con ello nuestro presente.

Procura que tu presente tenga un sentido por sí mismo, que no se convierta sólo en un medio para alcanzar algo futuro. ¡Hay que vivir además de planificar!

Empieza a pasarlo bien desde el minuto uno en el que diseñas el boceto de lo que vas a vivir dentro de un tiempo. Cada día tiene su función, y no se trata de pasarlo rápido, sino de disfrutarlo, aprender y sacarle provecho.

Conecta con la emoción que tienes hoy

Y no me refiero solo a las emociones que tildamos de “positivas” es posible que estés pasando por un momento complicado en el que sientas enojo, tristeza, miedo o frustración. Y aunque suene redundante, ¡es importante sentir cualquier tipo de sentimiento que esté en tu presente!

A veces tendemos a evitar, negar o incluso a concentrarnos en cuándo dejaremos de sentir cualquier emoción incómoda. Pues bien, la mejor manera de transitarla es dejarla estar, pensar que tiene su razón de ser y preguntarnos cuál es su función o que aprendizaje puede dejarnos. En cualquier caso, ese sentimiento pertenece a un fragmento de tu vida del aquí y el ahora.

Una emoción puede ayudarte a anclarte en tu momento presente. Si además lo que te invade es alegría, satisfacción, ternura, ilusión, etc. te será más fácil dedicarle unos instantes de consciencia. Lo que sientes hoy, aquí y ahora, ¡es una señal de que estás vivo!

Conclusión

Disfrutar del aquí y el ahora, de lo que somos y lo que tenemos en vez de vivir pendientes de lo que no existe es posiblemente el gran secreto de la felicidad. Pero ¿cómo conseguirlo?

Te invito a dejar de añorar el pasado, a soltar las culpas por las oportunidades desaprovechadas y a afrontar el futuro con expectativas realistas, disfrutando siempre de cada paso dado en el presente.

Te dejo una pequeña historia para reflexionar de lo anterior:

Un hombre se le acercó a un sabio anciano y le dijo:

Me han dicho que tú eres sabio… Por favor, dime ¿qué cosas puede hacer un sabio que no está al alcance de las demás de las personas?

El anciano le contestó: cuando como, simplemente como; duermo cuando estoy durmiendo, y cuando hablo contigo, sólo hablo contigo.

Pero eso también lo puedo hacer yo y no por eso soy sabio, le contestó el hombre, sorprendido.

Yo no lo creo así, le replicó el anciano. Pues cuando duermes recuerdas los problemas que tuviste durante el día o imaginas los que podrás tener al levantarte. Cuando comes estás planeando lo que vas a hacer más tarde. Y mientras hablas conmigo piensas en qué vas a preguntarme o cómo vas a responderme, antes de que yo termine de hablar.

El secreto es estar consciente de lo que hacemos en el momento presente y así disfrutar cada minuto del milagro de la vida.

¿Quién va a devolverte el tiempo que no estuviste en el aquí y el ahora? El presente, la vida real, es lo que pasa mientras sigues ensimismado en el pasado o te anticipas al futuro. La verdadera presencia, más que estar físicamente en un lugar, es estar conectados con nuestra esencia y con nuestra interioridad en perfecta armonía con el entorno.

¿Te animas a ponerlo en práctica?

Pascualina.

*Gracias a Patricia Córdoba.

5 claves que te ayudarán a centrarte en el presente

Tantos pensamientos ruedan por nuestra cabeza…¿Te has sorprendido pensando si pasarás o no el próximo examen? ¿Si algún día encontrarás el amor verdadero o serás decepcionad@? ¿En algún error del pasado que te avergüenza? ¿En lo que debiste haber hecho hace tantos años?

Alto… ¿Dónde estás cuando no estás?

Por lo menos no en el presente. Pareciera que no hay tiempo de estar en el aquí y en el ahora. Al menos una buena parte de tu presente se la dedicas a pensar en el pasado o en el futuro. Y mientras tanto, ¡la vida sigue avanzando!

Lo cierto es que el presente siempre está contigo, de hecho es lo único que verdaderamente existe. No obstante pareciera que solo caemos en cuenta de ello cuando pasamos por una emoción o un evento fuerte que de una bofetada nos ubique en donde estamos.

¿No sería mejor detener un poco y disfrutar del momento? Sé que suena fácil pero en este mundo donde reina la inmediatez y la exigencia (a veces auto impuesta) a veces no es tan fácil.  Volver al aquí y al ahora requiere de tomar consciencia y hay ciertas claves que hoy te quiero compartir (y que yo sigo practicando!):

Practica centrar la atención con actividades simples

¡Se trata de sentir más y pensar menos! Podrías comenzar disfrutando con todos tus sentidos una experiencia simple: siéntate en la banca de un parque y céntrate en lo que ves, lo que escuchas, lo que hueles, lo que tocas, etc.

Sigue probando quizá con una comida especial, una canción, un atardecer,  un paseo…intenta no juzgar ni valorar, simplemente sentir. Es normal que tu mente tienda a la costumbre de irse por la tangente o de criticar, si lo notas ¡vuelve al presente, y no analices más!

Sigue practicando y te sorprenderá ver lo rápido que se esfuman los pensamientos automáticos cuando nuestra consciencia se centra con una tarea concreta. La meditación no dista mucho de las tareas anteriores, es una técnica muy poderosa que te puede aportar enormes beneficios para centrarnos y vivir el presente.

Deja ir al pasado y libérate de las culpas…

A veces le damos mil vueltas a preocupaciones, suposiciones, experiencias negativas del ayer, cuando realmente podríamos liberarlos. Con la repetición de pensamientos solo logramos atraparlos en la mente en una especie de bucle interminable. Si te quieres quedar con algo del ayer, que sea solo el aprendizaje de aquella experiencia.

Cuando te sorprendas a ti mism@ rebobinando una escena de tu pasado, piensa realmente lo que estás dejando de vivir en ese instante por retrotraerte a algo que ya no está y que no se puede modificar. Vuelve a tierra, lo que ocurre aquí y ahora es lo único real, el resto ya no existe.

Permítete irte y volver. Simplemente redirige tu foco de nuevo al instante presente, sin más.

¡Haz espacio para los momentos de disfrute!

Quizás te hayas sumergido en una rutina de exigencias y obligaciones. Estudiar, comer, dormir, estudiar, comer, dormir… No te olvides que los momentos de esparcimiento y relax también son necesarios. Quizá una escapada a la naturaleza, practicar algún deporte o esa clase de baile que has pospuesto tanto…

Detente un poco, observa cómo están transcurriendo las cosas y reescribe tus prioridades. No digo que dejes tus responsabilidades de lado, pero sí que es posible reorganizarte para encontrar ese equilibrio que dé paso a tu bienestar y que te de chance de aprovechar todos los momentos.

Rescata algún instante para tu desconexión, deja que tu mente se vacíe, sin juzgarte por ello. Los paréntesis en los que dejamos de ser productivos, sirven para relacionarte con el mundo y con los otros, tal y como eres. Quizá escuches esa vocecilla resistente que te susurrará “¡deja de perder el tiempo!” pero siempre puedes replicarle: “al contrario, estoy ganando consciencia de ser y estar y no hay ninguna pérdida en ello”.

Disfruta el proceso

Ponerse objetivos y planear cada paso necesario para alcanzarlos siempre será beneficioso si persigues hacer un cambio para mejorar o evolucionar. No obstante, a veces nos centramos tanto en esa meta a futuro que olvidamos el proceso y con ello nuestro presente.

Procura que tu presente tenga un sentido por sí mismo, que no se convierta sólo en un medio para alcanzar algo futuro. ¡Hay que vivir además de planificar!

Empieza a pasarlo bien desde el minuto uno en el que diseñas el boceto de lo que vas a vivir dentro de un tiempo. Cada día tiene su función, y no se trata de pasarlo rápido, sino de disfrutarlo, aprender y sacarle provecho.

Conecta con la emoción que tienes hoy

Y no me refiero solo a las emociones que tildamos de “positivas” es posible que estés pasando por un momento complicado en el que sientas enojo, tristeza, miedo o frustración. Y aunque suene redundante, ¡es importante sentir cualquier tipo de sentimiento que esté en tu presente!

A veces tendemos a evitar, negar o incluso a concentrarnos en cuándo dejaremos de sentir cualquier emoción incómoda. Pues bien, la mejor manera de transitarla es dejarla estar, pensar que tiene su razón de ser y preguntarnos cuál es su función o que aprendizaje puede dejarnos. En cualquier caso, ese sentimiento pertenece a un fragmento de tu vida del aquí y el ahora.

Una emoción puede ayudarte a anclarte en tu momento presente. Si además lo que te invade es alegría, satisfacción, ternura, ilusión, etc. te será más fácil dedicarle unos instantes de consciencia. Lo que sientes hoy, aquí y ahora, ¡es una señal de que estás vivo!

Conclusión

Disfrutar del aquí y el ahora, de lo que somos y lo que tenemos en vez de vivir pendientes de lo que no existe es posiblemente el gran secreto de la felicidad. Pero ¿cómo conseguirlo?

Te invito a dejar de añorar el pasado, a soltar las culpas por las oportunidades desaprovechadas y a afrontar el futuro con expectativas realistas, disfrutando siempre de cada paso dado en el presente.

Te dejo una pequeña historia para reflexionar de lo anterior:

Un hombre se le acercó a un sabio anciano y le dijo:

Me han dicho que tú eres sabio… Por favor, dime ¿qué cosas puede hacer un sabio que no está al alcance de las demás de las personas?

El anciano le contestó: cuando como, simplemente como; duermo cuando estoy durmiendo, y cuando hablo contigo, sólo hablo contigo.

Pero eso también lo puedo hacer yo y no por eso soy sabio, le contestó el hombre, sorprendido.

Yo no lo creo así, le replicó el anciano. Pues cuando duermes recuerdas los problemas que tuviste durante el día o imaginas los que podrás tener al levantarte. Cuando comes estás planeando lo que vas a hacer más tarde. Y mientras hablas conmigo piensas en qué vas a preguntarme o cómo vas a responderme, antes de que yo termine de hablar.

El secreto es estar consciente de lo que hacemos en el momento presente y así disfrutar cada minuto del milagro de la vida.

¿Quién va a devolverte el tiempo que no estuviste en el aquí y el ahora? El presente, la vida real, es lo que pasa mientras sigues ensimismado en el pasado o te anticipas al futuro. La verdadera presencia, más que estar físicamente en un lugar, es estar conectados con nuestra esencia y con nuestra interioridad en perfecta armonía con el entorno.

¿Te animas a ponerlo en práctica?

Pascualina.

*Gracias a Patricia Córdoba.

X