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Cómo hacer composta para nutrir tus plantas

3 pasos básicos para conseguir tu propio abono orgánico desde casa

¿Has escuchado sobre la composta? La composta es el proceso que convierte restos de comida y materiales o “desperdicios” orgánicos en tierra utilizable.  Hay microorganismos que trabajan juntos para descomponer tallos, cáscaras de frutas y cáscara de huevos, entre otros elementos considerados “basura” orgánica, resultando en un suelo rico en nutrientes que puede fortalecer todo tipo de plantas.

Desde que me enteré de lo fácil que es crear este abono y cómo su uso se convierte  en una forma perfecta para colaborar desde casa con el medio ambiente, se lo propuse a mis vecinos del edificio. Ahora, en el espacio común nutrimos nuestro pequeño huerto urbano con composta creada entre todos.

Beneficios de la creación de composta

Los beneficios de la creación de composta son muchos, acá te nombro algunos que me parecieron interesantes:

  • Dale una segunda vida a tu basura orgánica

Con la creación de composta fomentas la cultura del consumo responsable y del reciclaje. Y es que, como ya vimos,  se trata de poner en marcha un proceso de descomposición natural de los residuos orgánicos para que puedan reintegrarse a la tierra y nutrir el suelo. ¡Más orgánico, imposible!

  • Deliciosos resultados

Si como yo tienes un pequeño huerto, el beneficio más especial será ver crecer frutas y verduras de calidad con un sabor que hoy solo mantienen los productos orgánicos de calidad.

  • Fertilizante con potencial

Si eres un amante de las plantas, puedes utilizar la composta para airear la tierra o como sustituto de fertilizantes químicos que, como podrás imaginar,  pueden tener consecuencias negativas en el ambiente como el aumento de los microorganismos o la contaminación de las aguas subterráneas. Con la composta tendrás como resultado plantas más vigorosas y hermosas.

  • Abajo el efecto invernadero

Los residuos orgánicos que botamos a diario, se estropean produciendo gases que contribuyen al efecto invernadero. Una alternativa fácil para combatir las consecuencias negativas que esto provoca es hacer compostas caseras. 

Si esto te motivó, ¡el siguiente paso es poner manos a la obra!

Pasos para hacer una composta casera:

Hay muchas formas diferentes de “hacer compostaje”, pero la que te propongo a continuación es una de las más sencillas: consiste en preparar un recipiente, comenzar a añadir los desechos orgánicos por capas y, por último, hidratar bien.

Pero antes de detallar cada paso es importante comenzar separando tus residuos y materiales. Asegúrate de que los desechos orgánicos que utilices sean de origen vegetal, por ejemplo: frutas, restos de verduras, arroz, legumbres, raíces, papel, ramas, cartón o troncos. Te sugiero evitar los residuos de origen animal, con excepción de las cáscaras de huevo, porque generalmente atraen plagas y provocar mal olor. Mas adelante te daré algunos ejemplos.

PASO 1. Prepara el recipiente o “compostador”

El compostador es, básicamente, la caja o recipiente en la que iremos añadiendo las distintas capas de desechos que formarán nuestro compost casero. Este recipiente lo podemos comprar o, mejor todavía, construir o reciclar algún objeto que ya haya cumplido su labor inicial para darle una segunda vida. Podría ser un macetero o jardinera vieja, palets de obra, una caja de fruta de madera, etc.

Lo cierto es que cualquiera que elijas será útil siempre y cuando no esté en contacto directo con el suelo. Si te da más confianza, date una vuelta por internet: encontrarás varios ejemplos y posibilidades. En el caso de que utilices una vasija de barro o una caja de plástico, asegúrate de hacerle unos agujeritos en la base para que “respire” y coloca una primera capa de tierra y una segunda de materiales secos como paja, restos de ramas de poda, hojas otoñales, aserrín, etc. Estas primeras capas secas permiten una “aireación” que evitará que el fondo de tu compostador se pudra y estropeé la mezcla.

El mejor lugar para ubicar tu compostador será en la sombra. Quizá debajo de un árbol que lo proteja del sol en verano, y ojalá no dejarlo en una zona excesivamente fría en invierno.

PASO 2. Añade los desechos orgánicos

Nuestra mezcla de composta casera va a ir creciendo a partir de diferentes tipos de materias primas. Ojo, hay que tener claro es que el compostador no es un cubo de basura, no podemos agregar cualquier material que desechemos. La idea siempre será crear un fertilizante orgánico que sirva para enriquecer la tierra de nuestro huerto urbano o de las plantas de nuestras macetas.

Los materiales orgánicos que sí puedes utilizar son: restos de frutas y verduras, cáscaras de huevo, pieles de papa o zanahoria, café molido, bolsitas de té, cáscaras de frutos secos, pasto, hojas, plantas y flores, paja, aserrín, algodón, lana, tierra. También puedes utilizar, pero en pequeñas cantidades, cartón, cartón de huevos, papel en tiras, servilletas y periódicos.

Y los que hay que evitar: cenizas de carbón, pastas o restos de comidas elaboradas, clara y yema de huevo, carne, huesos, pescado, restos de pasto o plantas con fertilizantes químicos, excremento de animales, plástico y aluminio.

Los expertos recomiendan que vayamos intercalando en nuestro recipiente capas de diferentes productos verdes o húmedos con capas de productos marrones o secos, así conseguiremos ese equilibrio óptimo que necesita una composta de calidad. Puedes por ejemplo, tener una capa con peladuras de verduras y frutas, luego una de ramitas y hojas secas que hayas podado y después otra con borra de café, cáscaras de huevo, etc. 

Es esencial que recuerdes que tu composta casera siempre debe tener 4 elementos:

  1. Marrones/secos: mezcla de hojas secas, ramas, aserrín o pedazos de madera.
  2. Verdes/húmedos: restos orgánicos, hierba, residuos vegetales.
  3. Tierra: le dará cuerpo a la mezcla de los productos anteriores.
  4. Agua: no hay que excederse ni colocar muy poco. En el siguiente punto te diré cómo controlarla.

Debes prestar especial atención a que tu composta tenga siempre la misma cantidad de marrones y de verdes.

PASO 3. Riega la composta

Nuestro abono orgánico necesita cierto grado de humedad para que los microorganismos comiencen a hacer su trabajo de descomposición y así obtengamos ese fertilizante artesanal que enriquecerá nuestros cultivos ecológicos. Así que es necesario que reguemos de vez en cuando nuestra composta sin encharcar el contenedor, pero procurando que la humedad penetre en las diferentes capas que hemos ido añadiendo.

El riesgo más importante que corremos es que los desechos se pudran y nos quedemos con una masa pestilente. ¡Pero tranqui! Eso se puede evitar intercalando las capas de desechos húmedos y secos como te mencioné anteriormente; y ventilando periódicamente nuestra masa de composta.

 Además de lo anterior, acá te dejo algunos tips para verificar que todo vaya bien:

  • Siempre trata de controlar la exposición al sol para mantener la humedad.
  • Si sientes un olor a amoníaco, significa que hay demasiada mezcla verde/húmeda y poca marrón/seca; agrega más hojas secas.
  • Olor a podrido significa que hay demasiada humedad y poco oxígeno. Añade más materia seca y/o tierra.  También puedes probar haciendo más chicas las capas de materia orgánica.
  • Para evitar moscas o mosquitos entierra un poco los restos de cocina.
  • Mantén tu composta en un espacio ventilado. Si vives en un departamento o en una casa pequeña, puedes colocar tu compostera en el balcón, el cuarto de lavandería, la azotea o cerca a alguna ventana.
  • Si la composta se ve seca, añade un poco de agua, no pongas mucha.
  • Si no tienes mucha materia orgánica para poner, disminuye la capa de tierra.
  • ¡No te olvides del mantenimiento! Este debe ser semanal para que puedas indentificar cómo va tu composta Recuerda: no tendría que estar seca ni con malos olores…

¿Cómo saber si mi composta está lista?

Normalmente, una composta casera tarda entre 2 y 5 meses en estar lista para usar como abono en tus plantas. Esto podrá variar según el clima, el tipo de residuos que hayas empleado y el cuidado que le pongas a la elaboración de tu composta. Para saber si tu proceso de compostaje va por buen camino, debes revisar el olor, color y textura de la mezcla que tienes.

Si todavía logras ver las cáscaras de huevo…paciencia que aún le falta. Con el paso de los meses todos los residuos se deben fusionar hasta quedar irreconocibles. Si el color es café oscuro  y tiene un agradable olor a tierra húmeda, ¡felicidades, ya está lista para agregarlo a las plantas de tu jardín!

Otra clave es revisar la textura de tu abono con la prueba del puño: toma un poco de la composta en la mano, apriétala fuerte con el puño y luego suéltala. Si al soltarla se desmorona como la tierra normal, tu composta está seca. Añádele más agua de forma semanal. Si el abono gotea en tu puño, la composta puede estar muy húmeda. Intenta agregar material seco o colocarla en un lugar mejor ventilado.

Pero si la composta no gotea al tenerla en el puño y al soltarla se mantiene compacta sin deshacerse ¡Excelente! Tu composta está lista para abonar tus plantas, flores, huertos o cualquier espacio verde que elijas.

Conclusión

El compostaje como camino para reciclar los residuos de nuestra huerta, jardín y cocina, es un paso importante en la reducción del volumen de basura que va a los vertederos y constituye, incluso, una opción para reducir el calentamiento global.

Las etapas del proceso de compostaje pueden tomar su tiempo, pero ver cómo la “basura orgánica” comienza a transformarse en abono es verdaderamente emocionante. Hay mucha satisfacción en saber que tus residuos orgánicos se puede transformar en un valioso tesoro para el planeta.

¿Te animas a hacer tu propia composta casera?

Pascualina

*Gracias por la información a Alejandra Mujica y Oxfam.

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