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El evocador poder de un aroma

¿Sabes cómo utilizarlo para tu bienestar?

¡Cuántas sensaciones esconde un aroma! Antes no sabría cómo explicarlo. Llegué a pensar que tenía un olfato particularmente sensible… y es que puedo asegurarte que cada ciudad que he visitado (incluido Sortes*) tiene un aroma particular. Y siempre que regreso me lleno de recuerdos, sensaciones y emociones que quizá ya había olvidado que tenía. 

Es como cuando la lluvia hace que se desprenda ese característico olor en la tierra, “petricor”… ¿o qué me dices del aroma de las hojas de un libro nuevo, lo penetrante de la gasolina, el perfume de un ex o los muebles de tus abuelos? En milésimas de segundo te transportan hasta un momento particular, un recuerdo de las vacaciones o un momento memorable con los amigos.

Ni qué decir del olor de las galletas recién horneadas o de ese café que te sirves por la mañana. Pero los aromas no se circunscriben solo a lugares, objetos o comida. El olfato es uno de los sentidos más poderosos cuando hablamos de experiencias extrasensoriales (¡dímelo a mí!). Un aroma es capaz de provocar diversos sentimientos en nuestro interior, además de evocar recuerdos que pueden resultar agradables o desagradables. ¿De qué depende? De las experiencias con las que los asociemos de forma consciente o inconsciente. Los olores son capaces de activar las regiones emocionales del cerebro, por lo que no es de extrañar que exista una fuerte relación entre sentido del olfato y las emociones. 

¿Y cómo es que se conectan el olfato y las emociones?

Resulta que hay una conexión directa entre las regiones cerebrales implicadas en las emociones y en la recepción de aromas. Explicado de modo muy simple podemos decir que el aire lleva partículas de sustancias olorosas que se introducen en nuestro organismo por medio de la respiración. Estas sustancias estimulan las células olfativas, que se encargan posteriormente de enviar esos estímulos al cerebro, donde se hacen conscientes y se traducen como un recuerdo acompañado de su consiguiente emoción. 

Por eso un olor puede hacer que en cuestión de nada se te acelere el corazón, te suba la presión arterial o por el contrario, te llenes de una inexplicable tranquilidad. Hoy se sabe que la estimulación del sistema límbico (y la amígdala) provocada por el olor puede modificar nuestro estado de ánimo, nuestro apetito, nivel de atención, memoria e incluso nuestra predisposición para estar alertas o permanecer en reposo…

Dicho lo anterior concluyo que el olfato, el más antiguo de nuestros sentidos, está intrínsecamente relacionado con el instinto de supervivencia y como tal, es un gran aliado para hacer frente y relacionarnos con el mundo que nos rodea: los olores pueden ayudarnos a concentrarnos, relajarnos o también para alertarnos, son capaces de conectarnos con momentos de nuestro pasado y nos hacen revivir sentimientos y emociones que incluso ya habíamos olvidado.

¿Conoces los beneficios de un aroma? ¡Prueba con Aromaterapia!

La aromaterapia es un método alternativo que se basa en el uso tradicional de aceites esenciales y hierbas y se inspira en efectos terapéuticos de uso ancestral. La idea es introducir estos aceites esenciales en las vías sanguíneas por absorción de la piel o vaporización. Su objetivo es producir un bienestar usando solamente ingredientes naturales. ¿Te animas? Yo los conocí gracias a mi abuela Donza y a la señora Rose, dos curantis muy destacadas. Acá te paso algunos tips…

Cuando escribo me gusta colocar un difusor de aromas. Definitivamente los aceites esenciales logran que el ambiente se torne diferente. Alguna vez escuché que estos extractos son el alma de las flores y las plantas: tienen el poder de promover un buen descanso, mejoran nuestro estado de ánimo, disminuyen el estrés e incluso pueden aliviar un dolor… y solo usando muy pequeñas cantidades.

Yo los utilizo sobre todo para relajarme, pero debo decir que también me ayudan a concentrarme, por ejemplo, cuando escribo este blog. 

¿Te animas?,solo basta con aspirar sus bondades. Y para ello se puede hacer el ritual de aromaterapia que mejor te funcione:

  • Baño ritual: pon 10 gotitas en la bañera o dispersa el aceite con un atomizador y date un baño caliente para inhalar todas sus propiedades.
  • Aromaterapia en el sueño: con un atomizador dispersa el aceite en tu habitación, usa media taza de agua por cada cuatro o cinco gotas de aceite esencial. 
  • Difusión ambiental: ¡hazlo como yo! Elige el difusor de tu preferencia (hay unos muy bonitos, y muy estilo boho), colócalo en tu habitación o zona de trabajo. Una vez mezcladas las gotitas con el agua caliente, el vapor hará el resto del trabajo.
  • Masaje a la piel: puedes aplicar el aceite directamente sobre el cuerpo, haciendo un leve masaje, sólo recuerda usar aceite que esté diluido en agua, o si lo prefieres, en un bote de crema sin fragancia.

Si tienes la duda de cómo elegir un aceite, te puedo recomendar algunos que se destacan por sus propiedades tranquilizantes:

  • Lavanda: Relajante inmediato.
  • Sándalo: Promueve la concentración.
  • Rosa: Mejora el humor. 
  • Manzanilla: Efectivo tranquilizante. 
  • Limón: Promueve el sueño.
  • Romero: Alivia el dolor muscular y reduce la fatiga mental.
  • Vainilla: Fomenta el optimismo y tiene efectos sedantes en el cuerpo.

En lo personal me decanto por los aceites florales… quizá porque con sus aromas me trasladan a los jardines dónde crecí, o quizá porque me recuerdan al perfume que usaba mi madre.

Bueno, ahora sabes que los aromas son capaces de detonar memorias sensoriales más fuertes que aquellas evocadas por los sonidos o las imágenes, y que además tienen el poder de relacionarte favorablemente con tu entorno. 

¿Cuál es tu aroma favorito?

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