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Cómo salir de la temida Friendzone

¿[email protected] eterna de alguien que te gusta?

¿Has escuchado el término “Friendzone”? Se traduce como “Zona de amistad” pero creo que le quedaría mejor el concepto de “sala de espera”, esa en la que alguien se mantiene esperando forever and ever a que sus expectativas románticas se cumplan… ¿Lo has sentido alguna vez o haz puesto a alguien en la “sala de espera” sin saberlo?  

En mi caso, sucedió así: Él era un chico diferente, desde el primer momento sentí atracción hacia él, quizá la profundidad de su mirada, su sensibilidad, su cultura natal tan alejada de las tradiciones occidentales… Comenzamos a salir e inmediatamente noté que teníamos gustos en común, a él le gustaban las artes y ambos disfrutábamos con una buena obra de teatro, un concierto o visitando una galería de arte contemporáneo. Terminábamos tomando un café sentados en el parque, mirando a la gente pasar. Cosas simples que dejaban una buena sensación al final del día.

Conversábamos muchísimo y a veces había momentos en que él me abrazaba, o me tomaba la mano y se quedaba largo rato mirándome a los ojos. Empecé a pensar que quizá había algo más y este podía ser el inicio de una relación romántica, más cuando él dijo que “le encantaba mi forma de ser y que ojalá todas las chicas fueran como yo…” Wow… Pero los días pasaban y todo seguía igual: largas conversaciones, pero cero intento de declararme su amor, o de darme un beso. Lo pasábamos tan bien que seguí esperando, hasta que en un momento confesó que no podía superar su última relación, y que no entendía por qué “ella” no podía ser como yo… y compartir con él tantas cosas como las que hacíamos juntos… ¿me estaba comparando con su verdadero amor? 

Todo se vino abajo. Mi autoestima anduvo por los suelos durante semanas, mientras me preguntaba si ese chico no estaba solo queriendo jugar conmigo y haciéndome perder el tiempo. Pero siendo honesta y analizando los hechos fríamente, él nunca negó que me adoraba… como amiga. 

Me llevó un tiempo aceptar que sin darme cuenta caí en la “Friendzone”, ese lugar donde una persona espera llevar la relación al siguiente nivel, y la otra simplemente está “a gusto” con su amistad.

Obvio que siendo yo quien soy, no me quedé tranquila y me puse a investigar…

Según datos de la revista Psychology Today, las relaciones sociales tienen implícito que algo se entregará y algo se recibirá, pero cuando las necesidades de uno de los dos no son satisfechas, el intercambio se percibe como inequitativo (desigual). La persona que habita la “Friendzone” quiere algo que la otra persona no le está dando: romance. En cambio la otra persona sí obtiene lo que necesita (amistad).

Volví a analizar en mi cabeza cada minuto que habíamos pasado juntos cuando encontré esta lista de posibles indicadores de estar en la Friendzone:

Friends, friendzone, rachel and ross
  • El objeto de tu amor te presenta como su “[email protected]” o te dice que podrían ser casi como “[email protected]”.
  • Te comparte su vida, deseos o experiencias románticas con otras personas.
  • Te pide que actúes para poner celoso o celosa a alguien más.
  • Siempre terminas siendo su paño de lágrimas frente a alguna ruptura o siendo su principal [email protected] cuando necesita apoyo.
  • Te presenta conocidos y amigos para que puedan entablar una relación.
  • No le da mucha importancia a su apariencia física cuando está contigo. 

Uf. Sí. Las señales estaban claras y ahora no las olvidaría. 

Lo que sí aprendí (porque me lo cuestioné) es que está diferencia de atracción no tiene que ver con mi apariencia física o con quién yo soy, sino realmente con las necesidades del otro, esa parte que es imposible controlar o intervenir. 

El que la persona en cuestión no tenga un interés romántico en ti, no quita que no sea [email protected] en su interés amistoso. También es posible que no quiera comprometerse por convicción, miedo al compromiso o simplemente porque le gusta alguien más. A veces no vale la pena ni analizarlo: nadie está obligado a corresponder de una manera que no quiere.

Y si estoy en la Friendszone, ¿ahora qué hago?

George O'Malley and Meredith, friendzone

Es evidente que estar en este tipo de situaciones puede generar mucha frustración y podemos caer en actitudes pasivas, sumisas, complacientes, todo para agradar a la otra persona a como dé lugar, pensando que de esta manera nos verá con otros ojos y decidirá darse una oportunidad con nosotros. Lamentablemente ese esfuerzo es en vano. Mi recomendación es:

  • Aléjate de esa persona por un tiempo. Así, suavizarás los recuerdos que alimentan la esperanza diaria de tener algo más.
  • Reconoce tus necesidades y las de la otra persona. De esta manera, irás aceptando que tus necesidades románticas con el otro no se verán satisfechas. 
  • Recuerda que nadie que no seas tú te mantiene en la “Friendzone”. Eres tú la que puede insistir en permanecer ahí, a veces motivada por la idealización y hasta por la obsesión hacia alguien.
  • Las cosas ocurren de a dos. Si esto se presta para que uno se aproveche, es porque también hay alguien que lo permite… 
  • No puedes convencer a alguien de que te quiera. Sé que suena duro pero nada hará cambiar esa situación. Estudios científicos han comprobado que una persona decide en un quinto de segundo si el otro le resulta atractivo románticamente. No vale la pena insistir cuando una decisión ya está tomada. 
  • No hay que desanimarse. Sí, existe alguien que en verdad te valorará para tener una relación romántica, sin darle tantas vueltas al asunto.

Pero me sigue gustando mucho… ¿Vale la pena insistir?

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No. Aquí solo hay dos posibilidades: o te quedas atascada esperando a esa persona o avanzas. Si te interesa avanzar, debo advertirte que requerirás ser honesta contigo misma pero sobretodo llenarte de valentía. ¿Cómo? ¡Aclarando las cosas de una vez por todas! Dile lo que sientes. Puede que ambos se sientan incómodos por un tiempo, pero si la amistad tiene buenas bases, entonces podrán sincerar la situación y superarla, para seguir siendo tan amigos como siempre. Si no pueden, entonces eso no era amistad, y no era algo muy sano de mantener para ninguna de las partes. 

Dale prioridad a lo positivo de tu vida y a lo que te hace feliz, enfócate en tus proyectos, sal y disfruta con tus amigos. No tienes por qué conformarte con “migajas de afecto” cuando con otra persona lo puedes tener todo. Y no dejes de hacer lo que te has propuesto en la vida. Si sabes que no llegarás a ningún lado con él o con ella, es hora de dejar ir a esa persona, soltar, recuperar el tiempo. Será mucho mejor para ti y para el otro, será dar un paso definitivo para hacer mejoras en tu propia vida. ¿Te atreves?

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