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¿Por qué nos encanta la música?

Convengamos que a tod@s nos fascina.

Estás poniendo orden en tu habitación mientras escuchas un playlist con algún género que te gusta. Pasa una canción tras otra pero de pronto comienza a sonar esa melodía… La melodía. Un escalofrío te recorre de pies a cabeza y se te eriza la piel, diferentes emociones surgen desde lo más hondo y entonces ¡felicidad! Todo el momento se percibe más agradable.

Puede que esa canción te transporte a algún lugar, fecha o momento; puede que te active o que te inspire, quizá te traiga algún recuerdo especial o simplemente te ponga a vibrar…¿te suena? Quizá como a mí, la música te apasiona, quizá sea una compañera inseparable con la que has compartido algunos de los momentos más importantes de tu vida o incluso un apoyo en tiempos difíciles…

La realidad es que la música ha acompañado al ser humano a lo largo de la historia. Está presente en todas las culturas y no son pocas las que la veneran. La atracción que tenemos con ella no conoce épocas ni fronteras y, por eso, han sido múltiples los estudios realizados desde diferentes disciplinas para obtener datos al respecto.

En esta ocasión me di a la tarea de investigar por qué nos gusta tanto la música y encontré algunos datos interesantes:

¿Qué dice la ciencia?

Los estudios científicos han demostrado que escuchar música provoca diversas reacciones químicas en nuestro cerebro. Se libera dopamina, serotonina, oxitocina…sustancias que están presentes cuando probamos algo delicioso (¡como el chocolate!), cuando presenciamos un show que nos toca las fibras sensibles o cuando nos reencontramos con alguien especial tras un tiempo de no verl@, eso entre otras varias experiencias agradables. Lo anterior sucede debido a la estimulación del cuerpo estriado, una parte bastante antigua del cerebro que responde o reacciona a todo aquello que nos hace sentir bien.

Incluso, cuando estamos por escuchar la parte favorita de nuestra canción, la liberación de la dopamina se incrementa; algo similar a lo que pasaba con el famoso experimento de Iván Pávlov, donde sus perros con solo escuchar las campanitas que asociaban al momento de ser alimentados, comenzaban a salivar anticipando que llegaría el momento de comer.

Con la música se genera un efecto estímulo-respuesta similar. De ese modo cuando llega la fase previa a nuestra parte favorita de la canción, el cerebro se anticipa y comienza a liberar dopamina a la espera de  ese “gran momento”, ese en el que seguramente se nos erizará la piel o nos darán ganas de saltar ¡y bailar!

Otros estudios han concluido que la música es una especie de “recompensa intelectual”, ya que se ha comprobado que al escuchar una canción, se provoca una gran actividad neurológica que involucra a varias partes del cerebro como las que tienen que ver con las sensaciones, las que nos hacen ejecutar o entrar en acción y las que tienen que ver con las emociones.

Recuerdos, emociones y recompensa…

Un dato curioso…¿sabías que los primeros registros de música se remontan a hace 43,000 años? No me lo vas a creer pero se dice que el hombre de Cro-Magnon perforó agujeros en un hueso de oso, creando así la flauta, que hoy es considerada el instrumento musical más antiguo del mundo.

La música es tan evocadora…quizá por ello algunas elegimos música alegre para animarnos en un día gris, aunque no puedo negar que la música para el bajón, también puede ser muy inspiradora. Los sentimientos que surgen al escuchar determinada canción se deben, en gran medida, a las expectativas que generamos en nuestra mente.

Hoy se sabe que la música que se escucha en el transcurso de la vida influye en los gustos musicales que tendremos a futuro. Cuando escuchamos nuevamente una canción que nos gusta, esa repetición se convierte en una especie de aprendizaje que queda en la memoria, es como un patrón de recompensa que se genera una y otra vez al escucharla, provocando que irremediablemente nos encante revivirla.

El responsable de ese cariño o gusto por determinada pieza musical es el núcleo accumbens (un grupo de neuronas relacionadas con la recompensa, que provocan sentimientos positivos). Lo cierto es que una sola canción nos puede llevar a recordar hechos pasados o situaciones concretas, podemos incluso revivir experiencias y emociones casi a flor de piel.

No es extraño que a la música se le considere una de las más importantes formas de arte. De hecho, se dice que es la manifestación cultural que produce que afloren nuestras emociones de una manera más intensa.

Otros factores que te hacen elegir tu música favorita…

Hay tantos gustos como géneros musicales. Algunos nos fascinan, otros nos pueden parecer insoportables. El gusto por la música es algo innato y, aunque el conocimiento musical es algo que se aprende, hay estudios que aseguran que los gustos musicales se basan más en la personalidad que en cualquier otro factor.

Ahora, por más loco que suene, hay quienes aseguran que también podría haber relación entre el gusto musical y nuestra genética. Se dice que hay personas que nacen más proclives a disfrutar de la música pop, la música clásica y el hip-hop, ¡por influencia de sus genes!

Por otro lado, se dice que hay estilos musicales cuyo gusto se adquiere por el tipo de ambiente en el que la persona se desarrolla, aquellos que tienen que ver más con determinada cultura o tradición, por ejemplo el country, el tango o el flamenco.

Así que, mientras que el amor por la música es universal, estos estudios podrían explicar por qué las diversas culturas y personas se decantan por uno u otro tipo de música desde hip hop y  baladas hasta cantos tibetanos y  rancheras…

Las canciones de nuestra adolescencia son y serán Nuestras canciones

Si estás entre los 12 y 21 años debes saber que lo que escuches ahora será una gran influencia y un hermoso recuerdo para toda tu vida. Quizá te suene exagerado, pero a esta edad nuestro crecimiento hormonal es increíblemente rápido en relación a otros años de nuestra vida. ¿Y eso qué tiene que ver con la música?

Resulta que la adolescencia es el momento en el que la liberación de estas sustancias químicas, ante reacciones o estímulos externos, es mayor. Eso quedará prendado en la memoria. Además, a esta edad nuestra identidad comienza a forjarse, comenzamos a dirimir entre lo que nos gusta y no..Sin duda se trata de uno de los momentos más importantes de nuestras vidas. Y créeme, la música casi siempre está ahí, directa o indirectamente…

Quizá será una canción que estaba presente en el momento que conociste al que sería tu novi@, o aquella melodía de moda que sonaba cuando hiciste este memorable viaje con amig@s. Tal vez se trata de esa banda musical de la que te apasiona hablar con tus compañer@s. Son los primeros pasos de una vida autónoma ¡Son momentos trascendentales!

Esas canciones las revivirás en forma de nostalgia en los años venideros, y no se trata de una influencia cultural o una tendencia de la industria, es un asunto natural, un estímulo que se asienta de forma indiscutible en lo más profundo de tu cerebro y una vez ahí, no habrá forma de negarlo ni de olvidarlo, ¡quedará como un hermoso recuerdo para el futuro!

¿Y a ti, qué tipo de música te toca el alma?

Pascualina.

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