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7 síntomas de positividad tóxica

¡No está mal sentirse mal!

Quizá te preguntarás, ¿Pascualina hablando mal del optimismo, cómo es posible? No, ¡prometo que no va por ahí! Primero me gustaría decir que creo fervientemente en que el poder que tenemos en nuestra mente es muy grande y lo que hagamos con ella puede siempre jugar a nuestro favor, sin embargo, la excepción llega cuando nos pasamos al extremo. ¿A qué me refiero?

El pensamiento positivo está muy asentado en la sociedad que nos rodea: nuestros cercanos, los medios de comunicación y las redes sociales nos recuerdan constantemente que hay que estar SIEMPRE content@s, positiv@s, sonrientes, a veces sin importar absolutamente nada más.

Probablemente también te haya pasado que tras algún rompimiento sentimental, un fracaso o una pérdida, tus amig@s intentaron levantarte el ánimo con frases como “no estés triste”, “no vale la pena llorar”, “sonríe y verás como todo mejora”, sin embargo…no llegaste a sentir el alivio que sus palabras prometían. Quizá incluso tu sensación fue de mal en peor por no haberte sentido reconfortad@ en el momento, casi como si fuera una obligación sentirse bien.

Hay que aclarar que tras las palabras de aliento siempre hay una buena intención. Alguna vez yo misma me expresé así con alguna amistad y es posible que también tú lo hayas hecho, siempre con el mejor de los propósitos.  No obstante, este tipo de consuelo no es la mejor solución para que nuestro ser querido confronte sus emociones.

Entonces,  ¿hay un lado oscuro en los mensajes positivos?

Lo hay cuando nos enfrentamos a una sobredosis de ellos y queremos mantener una actitud excesivamente positiva todo el tiempo. Ese exceso, como todos, es dañino y aunque parezca contradictorio puede conducir al sufrimiento que pretende sofocar. Pongámoslo como concepto:

La positividad tóxica es aquella actitud del que mantiene un estado de felicidad y optimismo permanente y excesivo ante cualquier circunstancia, negando, invalidando y minimizando los demás estados emocionales que forman una experiencia humana auténtica.

En otras palabras, cuando la positividad se utiliza para encubrir o silenciar una experiencia humana, entonces adquiere un carácter tóxico.  Cuando no aceptamos la existencia de ciertos sentimientos, generalmente denominados “negativos”, caemos en un estado de negación reprimiendo o evadiendo las emociones que surgen en nosotros. Y si somos los que la promovemos, es posible que los demás sientan a la larga que los estamos descalificando o acallando.

La verdad es que como humanos comúnmente vivimos diversas caídas y también tenemos fallas. Antedeterminadas situaciones podemos sentirnos celos@s, enojad@s, resentid@s, codicios@s… y un largo etcétera. También podemos experimentar todo tipo de problemas, quizá la tristeza de algún fracaso personal, la vivencia de una frustración o incluso, alguna situación compleja que nos provoca un mal rato. A veces simplemente la vida nos muestra una cara amarga y es normal.

Como menciono en mi post Cómo convertir la rabia en una emoción constructiva, hay que tener presente que una emoción “negativa” no la convierte en “mala”. Las emociones simplemente son, no tienen un calificativo moral bueno o malo. Se le clasifica como “negativa” por lo que nos hace sentir, pero es necesario validarla y experimentarla por terrible que parezca, para aprender más de nosotr@smismos. Las emociones nos brindan información sobre lo que pasa y nos pasa, nos permiten adaptarnos. Definitivamente hay que convertirlas en nuestras aliadas.

El optimismo siempre tendrá múltiples beneficios, tampoco quiero que me malentiendan … pero siempre y cuando se lleve en su justa medida y no intente simplificar la mente humana y el modo en que se procesan las emociones. Si tienes la duda de estar aplicando la medida correcta sigue leyendo.

¿Eres víctima de la positividad tóxica?

A continuación te enumero 7 síntomas que suelen manifestarse cuando comenzamos a sumergirnos en esta nociva actitud:

  1. Sueles ocultar  o enmascarar tus verdaderos sentimientos.
  2. Si surge algún problema intentas simplemente continuar descartando  o evadiendo tus emociones.
  3. A menudo te descubres sintiéndote culpable por sentir lo que sientes.
  4. Has minimizado, muchas veces sin intención, las experiencias de otras personas con citas o frases optimistas.
  5. Acostumbras darle perspectiva a alguien con problemas, por ejemplo, «podría ser peor»,  en lugar de validar su experiencia emocional “es terrible por lo que estás pasando, ¿cómo puedo ayudarte?”.
  6. Castigas mentalmente a otros por mostrar frustración o expresar cualquier otro sentimiento que se aleje de la positividad.
  7. Intentas ignorar las cosas que te molestan con un «es lo que es«, o “así es esto”.

¿Te identificaste? Si es tu caso, más adelante te daré algunas pistas para comenzar a trabajar y poner distancia con este comportamiento.

Consecuencias de vivir  la positividad tóxica

Hasta aquí ha quedado claro que esta actitud termina por ser dañina. Al pretender que tenemos “la fuente de la eterna vibra positiva”, negamos el valor que tiene una experiencia humana genuina y completa. Pero ¿cuáles son las consecuencias a largo plazo de este veneno con sonrisa? 

  • Nadie es perfect@ ni feliz 24/7.

La creencia de que tener una actitud positiva siempre, es la ÚNICA forma correcta de vivir, puede comenzar alejándonos de la realidad y terminar haciéndonos sentir frustrados por no ver cumplidas las expectativas, derivando en una sensación de vacío interno o de estar incomplet@s. Debemos tener presente que el exceso de optimismo y el bloqueo de emociones negativas no hace que desaparezcan, en realidad empeoran la situación.

  • Podemos fomentar un sentimiento de vergüenza en el otro y/o en nosotros mismos.

Cuando intentamos forzar una actitud positiva ante el dolor del otro, solo l@ animamos a guardar silencio. L@ alejamos de la posibilidad de abordar la fuente de sus luchas. Pasa que a nadie le gusta verse como un fastidio, así que si tiene que elegir entre ser valiente y honest@ o pretender que todo va bien, puede sentir que es más fácil adoptar esta última opción, sintiendo vergüenza por lo que realmente está experimentando.

Lo mismo sucede cuando nosotr@s somos los afectados, quizá  creamos que si somos honest@s con lo que sentimos  los demás nos juzgarán  como una persona “negativa o mala”. En este post puedo darte algunos tips para ser más asertivo y optar por la opción de ser valiente y honest@ con lo que sientes.

  • Sensación de aislamiento.

Esta es una consecuencia natural del punto anterior. Al negar nuestra verdad, por ejemplo negar un dolor derivado de un problema, comenzamos a perder autenticidad y conexión con nosotros mismos y con el mundo que nos rodea. Es posible que parezcamos invencibles por fuera, pero ¿cómo estamos por dentro?

¿Alguna vez te has topado con alguien que irradia luz y amor eterno a través de una imborrable sonrisa y pregona lo “feliz” que debemos ser todos? ¿Qué tan cómod@ te sentirías contándole tus emociones más vicerales y profundas? A pesar de que esa persona puede tener las mejores intenciones, el mensaje que está enviando sin pensar es «solo se permiten buenos sentimientos en mi presencia». En consecuencia terminas por aceptar una regla implícita: “solo puedo mostrar una cara contigo, no puedo ser yo mism@”.

  • Deterioro en nuestras relaciones.

Si no podemos ser honest@s  acerca de nuestros propios sentimientos, no dejamos espacio para que otra persona exprese genuinamente los suyos en nuestra presencia.  El crear un mundo emocional falso resulta en falsas intimidades y amistades superficiales. Recuerda que la relación contigo mism@, a menudo se refleja en la relación que tienes con los demás .

  • Represión emocional y sus desagradables efectos.

Estrés, culpa, disociación de identidad, malestares psicosomáticos, dificultad para gestionar pensamientos y sentimientos angustiantes, depresión, ansiedad… Diversos estudios psicológicos han concluido que hay individuos capaces de actuar como si nada sucediera ante estímulos perturbadores, pero midiendo sus respuestas internas al estrés, éstos presentan una exaltación fisiológica digna de un volcán en erupción.

Este tipo de estudios nos muestran que permitirnos expresar una amplia gama de emociones, incluidas las «no tan positivas», y  tener palabras para describir cómo nos sentimos junto con sus consecuentes expresiones faciales (sí, eso puede significar llorar), nos ayuda a regular nuestra respuesta al estrés. En el capítulo que dedico a las emociones en mi Agenda 2021 hablo de la importancia que tiene aprender a nombrarlas.

Para reconocer la realidad de nuestras emociones es primordial verbalizarlas y sacarlas de nuestro cuerpo. Esto es lo que nos mantiene cuerd@s, saludables y nos libera de la tensión causada por reprimir una verdad. Una vez que honramos nuestros sentimientos, aceptamos TODO de nosotros mismos, lo bueno, lo malo y lo feo. Y aceptarnos tal y como somos es el camino hacia una vida emocional sólida.

“Todo lo que vale la pena en la vida se gana superando la experiencia negativa asociada. Cualquier intento de escapar de lo negativo, evitarlo, sofocarlo o silenciarlo, solo fracasa. Evitar el sufrimiento es una forma de sufrimiento. Evitar la lucha es una forma de  lucha. La negación del fracaso es un fracaso. Ocultar lo que es vergonzoso en sí mismo es una forma de vergüenza”. Mark Manson

Ejemplos de positividad ¡libre de toxinas!

Te comparto una tabla comparativa con algunos ejemplos de frases que se asocian a la positividad tóxica y una alternativa para darles un giro más saludable cuando pretendamos animar, acompañar o motivar  al otro ¡o incluso a nosotr@s mismos!

Positividad tóxicaAceptación y validación emocional
  ¡Deja de pensarlo, solo sé positivo!    Cuéntame lo que estás sintiendo, te escucho.
  ¡No te preocupes y sé feliz!  Veo que estás muy estresad@, ¿puedo ayudarte en algo?  
  El fracaso no es una opción.    El fracaso es parte del crecimiento personal y del éxito.
  Al final todo saldrá bien.    Esto es complicado, estoy contigo.  
  ¡Solo buena onda!/ ¡Solo vibra positiva!     Estoy contigo en las buenas y en las malas.  
  Si yo pude hacerlo, ¡tú también!/Querer es poder    Cada persona tiene una historia, habilidades y limitaciones diferentes ¡y eso está bien!  
  ¡Elimina la negatividad de tu vida!/ ¡Estás mal porque quieres!    No estás solo, el sufrimiento es parte de la vida.  
  Busca el lado positivo.    Te escucho y estoy aquí para apoyarte.  
  Todo sucede por una razón.  A veces nos tocan momentos duros en la vida. ¿Cómo puedo apoyarte en este momento difícil?  
  Podría ser peor.    Es terrible. Siento mucho que estés pasando por esto.  
  Piensa positivo y acertarás.    Analiza pros, contras y posibles consecuencias antes de tomar una decisión.  
  Si está en tu mente puedes convertirlo en realidad.      No solo se requiere entusiasmo, hay que trabajar para trazar el camino.

Las frases de la columna izquierda pueden aportar un toque de comodidad inmediata. Pero en el fondo…¿nos ofrecen algo más allá de la propuesta de mantener una sonrisa congelada? ¿Cómo nos ayudan a lidiar con las emociones “pesadas”, aparte de reprimirlas? A los problemas tenemos que llamarlos por sus nombres si queremos resolverlos. A largo plazo estas frases realmente niegan el derecho a sentirse heridos, enojados o tristes.

Vivir las emociones negativas no te hará infeliz

Tampoco un amargad@, fracasad@, o esa persona que “sufre porque quiere”, ¡olvídate de esas frases!  Cuando nos escondemos tras ellas, negamos nuestra verdad. Y la verdad es que la vida a veces puede doler. Si por ejemplo tienes rabia y no reconoces tus sentimientos de enojo, estos quedarán enterrados profundamente en tu cuerpo. Y como mencioné antes, las emociones reprimidas pueden manifestarse posteriormente en forma de culpa, ansiedad, depresión y finalmente en diversas patologías.

Ser un ser humano sano implica estar consciente de ti mismo y de cómo te presentas ante el mundo. La idea de conocernos nos permite saber qué camino transitar, cómo gestionar lo que sentimos y finalmente aceptarnos con todos nuestros ángulos.

  • ¿Te reconoces como un(a) promotor@ de la positividad tóxica? Entonces te invito a cambiar el rumbo. Porque no solo saldrás lastimad@, también puedes terminar lastimando a las personas que te importan al insistir en mantener una actitud y una mentalidad que se caracteriza por ser extremista, monocromática. Y es que no todo es blanco  o negro. Las emociones  tienen una amplia gama de grises. En lugar de practicar la positividad tóxica, busca el equilibrio y la aceptación de las emociones buenas, malas, regulares…y evita pensar en el absolutismo del todo o nada.

Si deseas apoyar o ayudar a una persona, ya sea porque está en búsqueda de crecimiento personal o simplemente porque quiere sentirse acompañada,lo primero es hacerla sentirse validada y escuchada. Y ello requiere valentía. Para acompañar y ser testigo de la experiencia del otro se debe tomar una posición de aceptación, de escucha en sintonía, de reconocimiento del dolor, siempre con el compromiso de no salir corriendo y mantenerse presente y conectad@.

  • ¿Te reconoces influenciad@ por la positividad tóxica? En este caso lo mejor es establecer límites sanos con cualquiera que juzgue tus experiencias, porque estas son únicas y  auténticas, son tu verdad. Todos buscamos el bienestar en nuestras vidas, pero no nos olvidemos de que éste se consigue con mucho trabajo personal y a veces también con un tipo particular de apoyo, ese que se obtiene de las personas que nos escuchan y respetan nuestras experiencias.

También puedes combatir esta mentalidad aceptando que puedes sentir varias emociones complejas simultáneamente. Esta mentalidad te permitirá estar en paz con tus sentimientos, cualesquiera que sean, y te brindará la capacidad de autoaceptarte tal cual eres. Con la práctica dejarás de perseguir la felicidad del mañana para disfrutar este mismo momento.

Para concluir…

¡Ponte un reto! Imagina cómo sería no ser tan positiv@ y admitir que tienes luchas internas. Tal vez puedas decirte a ti mismo: “Sí, hay partes de mi vida que apestan en este momento…Pero eso no significa que todo sea una porquería».

El psicólogo Carl Jung dijo la famosa frase: «Prefiero estar completo que bien». Y hay sentido en esa frase: la sensación de plenitud es más importante para nuestro bienestar que la inalcanzable perfección. Tenemos una gran oportunidad en esta vida que a veces se presenta hermosa y otras veces dolorosa e imperfecta… abrázala por completo con todas sus aristas y cosecharás las recompensas de una vida rica e íntegra.

*Gracias por la información al Instituto Psicológico Fort Lauderdale.

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